lunes, 23 de julio de 2018

Volver con la frente marchita

Hace un poco más de dos semanas, por peripecias que no vienen al caso, me crucé con mi amado y viejo blog, una reliquia. Fue mi refugio por al menos 3 años y al investigarlo recordé muchos momentos que por h o por b había olvidado. Seis años después de mi última entrada, decidí escribir otra vez; tal vez con la esperanza de poder quitarme todo el peso que siento y desahogarme como hacía en aquellos tiempos.
Lo cierto es que nunca dejé de escribir. Tengo un cuaderno universitario con la tapa del mapa del merodeador que me parecía demasiado lindo para usar en la facultad y uso para escupir todo lo que siento. Muchos de mis escritos, tardé bastante en darme cuenta de ello, son cartas a personas importantes que nunca van a llegar a destino porque se que pueden herir duramente, y donde yo, al entender que nunca se irían de mis manos, vuelco todos y cada uno de mis sentimientos sin miedo. 
La presente entrada, la estoy escribiendo desde el celular, otro testigo de algunos escritos que tengo guardados en una app específica para ello. Durante los tiempos en que usaba blogger (o blogspot? No estoy segura como referirme a esta red) no tenía ésta facilidad de redactar por el celular, bastante práctico realmente. Ya veremos si eso anima mi vuelta.
No sabía bien como volver, tampoco se si le mostraré a alguien que estoy usando esto otra vez.
Cambiaron tantas cosas en mi vida en estos 6 años, supongo que a muchos les habrá pasado. Suelo imaginar como sería si mi yo de hace x años me viera ahora. O si yo pudiera verme dentro de unos años más. Me gusta fantasear con esa idea de cruzarme en distintos tiempos.
Si bien me estan pasando muchas cosas lindas, tambien me pasan algunas un poco serias y a veces me cuesta situarme de alguna forma en particular. Si la mayoría de las cosas estuvieran bien o si, de lo contrario, casi todo estuviera mal, es más facil sentirse feliz, triste, enojado, pleno, derrotado, según corresponda. Al vivir cosas tan distintas al mismo tiempo se hace un poco más dificil, o al menos así me parece. Si me siento felíz me da culpa, si me siento triste, igual.
Si leíste hasta acá y no entendiste nada, tranquilx; ya somos dos. Ya veremos que pasa. Me agrada la idea de volver pero no se si vaya a acostumbrarme.
Ojalá no sea un adiós sino un hasta luego.

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