martes, 25 de septiembre de 2012

Is not always rainbows and butterflies.

Escribir siempre me ayuda, es algo que necesito para esclarecer mis pensamientos. Me es más fácil comunicar cosas por escrito que hablándolas. Siempre creí, y aún lo hago, que me resulta más fácil por la paz que hay con un papel y una birome; no hay interrupciones, ni quejas. Quizás hay risas o llantos pero todo ocurre al volcar los pensamientos en un papel. O, ahora en el siglo XXI, en una computadora, verdad?
En estas últimas semanas la escritura se volvió algo escencial en mi vida. Vivo para escribir. Escribo para vivir. Es una de las cosas que más disfruto aunque a veces me lastime. Mi cabeza piensa sin cesar y va a mil km/h cuando escribo. A veces siento que no me alcanza el tiempo para poder escribir todo lo que anhelo. Pensar tambien duele a veces, pero mi mente siempre fue mi gran enemiga. El problema es que todo lo negativo que mi mente retorcida me hacía pensar se volvió real. Mis pesadillas tediosas aparecieron en esta vida cotidiana y hay momentos en los que cierro los ojos fuerte creyendo, ilusamente, que todo es un sueño y voy a despertar.
Igual las cosas ahora estan un poco mejor, la tormenta ya pasó, ahora solo quedaron los destrozos que dejó. Habrá que volver a construir todo lo que la lluvia galopante se llevó y confiar en que otra tormenta como esta, tan arrasadora y lastimera, no vuelva a circundar estos terrenos.