Desde el Lunes vengo trabajando y mi trabajo se puede resumir en: ir de acá por allá por todo el centro, cobrar cosas, pagar otras, pedir causas, ir a juzgados y entregar oficios judiciales. Hoy me tuve que ir a diligenciar un oficio a 15 cuadras de donde trabajo (no me podía tomar ningún medio de transporte porque en el camino iba por otros lugares). Lo que tenía que hacer era fácil; entregar unos papeles y que me sellen y le pongan fecha a un certificado que luego debía presentar en el trabajo.
Entré a un edificio con custodios y me dirigí al ascensor (bastante descuidado podría añadir) aprieto el piso 4to y espero a que suba hasta donde deseaba mientras acomodaba mi carpeta con todos los papeles. Llego al piso y me encuentro con una puerta grande e impotente frente a mi, pensaba en golpearla para que me abran pero vi a mi derecha un timbre algo disimulado y lo toco. Habrán pasado sus largos 35 segundos hasta que sonara una chicharra indicando que abriera la puerta; cuando la abro lo primero que veo son todas las paredes blancas con piso de madera y un escritorio de vidrio con un teléfono, varios papeles y una chica sentada detrás de él. La chica era la clásica secretaria porno: tenía el pelo rubio platinado largo hasta la cintura, unos lentes de marco cuadrado que le agrandaban sus oscuros ojos de gato y una camisa con los primeros botones desabrochados mostrando una temible delantera. La chica tenía una gran sonrisa de estúpida y me miraba con atención. Con disimulo miré la habitación y me di cuenta que hacia la izquierda había un pasillo con mas paredes blancas y una puerta de roble grande. Cerrada.
Por alguna razón me incomodaba estar ahí. Le mostré rápido los papeles.
-Vengo a diligenciar un oficio.- Le dije con voz tímida. La secretaria porno me sacó los papeles en un movimiento brusco con su sonrisa tan peculiar. Miró los papeles, sacó la primera copia y me la dio. Entonces se paró, seguía con su sonrisa que ya era un poco molesta.
- No me lo podes sellar, o algo? - Le brindé una de mis sonrisas características para que hiciera lo que le pedía.
- Claro, claro! - Ok. Estoy segura de que era una secretaria porno. Tenia una super voz de pito y un dejo de sensualidad. No lo estaba imaginando. Agarró la hoja le hizo un garabato y me lo dio. Seguía parada.
- Bueno, gracias.- Miré la hoja con desconfianza y la guardé. Sonó la chicharra y vi a la secretaria porno que estaba impaciente tocando el botón para que de una vez por todas me fuera. - Hasta luego.- Dije cuando abrí la puerta. Hice amague de que me iba y pude sentir como la secretaria porno avanzaba con paso rápido atrás mío dirigiéndose a la puerta de roble cerrada, al final del pasillo con paredes blancas de la izquierda. Yo salí y cerré la puerta. Bajaba el ascensor riéndome y cuando salí del edificio seguía tentada. Los guardias me miraron extrañados y yo me reí aún mas. Puedo apostar lo que quieran a que era una secretaria porno; lo que quieran.
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