En realidad me di cuenta un poco después que me gustaba Coco, estaba tan ocupada sufriendo por el otro idiota que me cayó tarde la ficha. Y, a decir verdad, mas que nada me di cuenta porque mis amigas me hicieron ver la realidad. Me sentía rara, pero me sentía bien. Me sentía viva otra vez, me había vuelto la inspiración y sonreía de forma sincera. Nunca le dije lo que sentí en aquel entonces, siempre oculto cuando un chico me gusta (por lo general lo saben todos menos el aludido) pero si uno prestaba atención se podía dar cuenta que ya no lo trataba igual. Tampoco es que me re gustaba y que estaba enamorada, que quería casarme con él y toda la saraza. Pero después de casi un año sin prestarle atención a nadie, salvo a ese idiota, que me gustara Coco era demasiado loco, incluso para mi. Mi gusto por él duró hasta que me empecé a dar cuenta que no teníamos prácticamente nada en común y para colmo otra chica apareció en escena y ahi entendi que nuestra historia (si es que había una) nunca hubiera podido ser. Como no me gustó durante tanto tiempo tampoco me sentí mal, me sentí bien cuando ví la química que tenía con la otra chica. Fue algo así como esa frase de Arjona “Quiero tener un amor y perderlo enseguida para olvidarme de ti por toda la vida”.
Con Coco seguimos siendo amigos y nunca le conté nada (quizás se lo conté en algún momento exquisito pero no creo) A decir verdad nunca pasó nada con él, pero me hizo dar vuelta la página y me sacó, quizás sin querer, de ese pozo que pensé nunca escalaría.
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