lunes, 2 de noviembre de 2009

Ella y él II

Capítulo 1

Antes de poner el capitulo 2 quiero aclarar que una parte no la modifiqué, la habia echo hace meses pero preferí no tocarla, a pesar que no me gusta como esta escrito, porque lo escribi en su momento y me pareció justo dejarlo así. Ella y él soy yo asique quise dejarlo asi. Ahora sí disfruten el segundo capitulo.

Pasaron los días, las semanas, ya podía empezar a sentirse el frío viento característico de las noches de Junio. Otra fiesta. Otra vez se vieron. Los nervios de ella eran incomparables, parecía que el estómago se le iba a partir de todas las mariposas que habitaban en él. Él, tan guapo como siempre, la saludo como a una más. Ella se ofendió aunque no lo hizo notar. Con una mezcla de deseo de despreocupación y de despecho empezo a tomar alcohol. Un vaso. Dos vasos. Tres vasos. Al poco tiempo el alcohol empezó a tomar control de su cuerpo. Poco le importaban los sentimientos en esos momentos, lo seguía amando, sí, pero el deseo la apoderaba, el deseo de besar esos labios de seda otra vez. Quería sentirse tan amada como hacía meses no ocurría. Empezó a acercarse sigilosamente a él como cual león con su presa. Punchi, punchi. Punchi, punchi. La música sonaba tan fuerte que descontrolaba más el ambiente, ni hablar de ella completamente alcoholizada que tenia como único objetivo poder terminar la noche abrazada a la cintura de él. Lo termino logrando, pero no fue por los encantos de ella, su cuerpo mareado y su compás sin ritmo no la hacia demasiado femenina. Fue él quien la engatusó. Pero el ya no sentía lo mismo que ella. El ya se había acostado con unas cuantas después de haber tenido ese pequeño amorío de verano con ella. Lo único que él quería era alguien con quien divertirse, pero ella no lo sabía, ella creía que el amor volvía. Estuvieron juntos toda la noche, sus bocas fueron una sola durante tanto tiempo que después a ella le dolieron los labios. Se abrazaban, se besaban, se sentían, se amaban (según ella). Esa vez ella se fue feliz. El sueño había vuelto, el amor había vuelto, su chico estaba con ella otra vez. Durante unos días volvió a respirar por él y sonreír gracias a él, pero algo andaba mal. Él comenzó a faltar en toda la fantasía. De hecho nunca estuvo. Después de ese encuentro se borro del mapa. Se volvieron a ver, sí, pero para él no había pasado nada. Había sido una noche más. Nunca le explicó nada y ella no le replicó tampoco. Ya lo conocía, siempre lo había conocido pero nunca lo había aceptado. El era así. Siempre lo había sido y siempre lo iba a ser. Si antes estaba triste, que decir ahora? El mismo chico, la misma herida, su mismo corazón y los mismos sentimientos volvían a sangrar sin compasión. Pero esta vez era peor, empezaba a creer que se iba a quedar sola. No le mandó nunca más un mensaje y dejo de preguntar a sus amigos que sabían de él. Ya no le importaba, le dolía recordarlo. Ella empezó a cambiar, su vida era de noche. Fiesta, otra fiesta y otra fiesta. Se había convertido en una especie de él pero ella no jugaba con los sentimientos. Ella no besaba a nadie, solo seducía. Tomaba, se divertía, reía hasta que sentía que las costillas se le iban a salir y bailaba como si nunca fuera capas de volver a hacerlo en su vida. Los meses fueron pasando y como dicen por ahí el tiempo cura las heridas. Aunque esta vez no lo hizo exactamente si no que mas bien le puso una curita. Se dio cuenta en lo que se había convertido y lo odió, se odió y se volvió a odiar. Por que él había echo tanto estrago en ella? No le gustó darse cuenta que hasta en lo mas mínimo de su vida él se hacia presente (invisiblemente, claro). Decidió ser la misma de siempre. Le costo, como le costo! Pero lo logró, con las nuevas cicatrices y sin dejar de lado completamente su vida nocturna, volvió a ser la misma chica que nunca había tenido que dejar de ser. Volvió a la pista, como dicen por ahí, y ahí fue cuando todo cambio…


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